Ley Reguladora del Mercadeo de Valores

A pesar de que ha tenido poca difusión, la Ley Reguladora del Mercado de Valores (en adelante “Ley”) fue modificada el 08 de noviembre del 2018, con el objetivo de extender el alcance de los valores o títulos valores que pueden ser objeto de transmisión a favor de beneficiarios, en caso de fallecimiento de su titular.

Con la nueva legislación, basta verificar la muerte del dueño del título para que el o los beneficiarios asuman plenamente la propiedad del mismo. Lo anterior, sin necesidad de engorrosos trámites judiciales o administrativos. Como único requisito, deberá comprobarse la identidad del beneficiario o la de su representante, en caso de tratarse de menores de edad.

Anteriormente, ese derecho sólo aplicaba para valores emitidos en formas nominativas por las entidades sujetas a la fiscalización de la Superintendencia General de Entidades Financieras (en adelante “Sugef”) y cuentas corrientes y de ahorros. No obstante, con esta reforma se amplía también a participaciones emitidas por los fondos de inversión sujetos a la fiscalización de la Superintendencia General de Valores (en adelante “Sugeval”), así como a todos los valores emitidos en forma física, correspondientes a emisiones autorizadas por la Sugeval. Para ese último caso, la designación del beneficiario cesará de forma inmediata, cuando por instrucción del titular, el valor sea ofrecido en cualquier transacción que implique cambio de titularidad.

Asimismo, el artículo 183 de la Ley bajo análisis contempla que si dichos valores y/o cuentas en custodia sirven como garantía a favor de un tercero, los beneficiarios podrán hacer efectivo su derecho hasta que se haya procedido con su liberación por parte del acreedor.

A pesar de las ventajas introducidas con esta reforma normativa, subsiste una zona gris en relación con las categorías de valores que pueden ser objeto de transmisión a favor de beneficiarios. En el mercado local, existen valores de deuda (bonos, papel comercial y valores individuales), acciones y participaciones de fondos de inversión. En el caso de los valores individuales, si son nominativos, pueden ser objeto de designación de beneficiarios en caso de muerte. En cambio, si son a la orden o al portador, no es posible lo anterior.

Adicionalmente, existe ambigüedad en torno a la disposición relacionada con los valores emitidos, de forma física, correspondientes a emisiones autorizadas por la Sugeval. La práctica común y la tendencia dentro del mercado de valores es que la mayoría de los valores existentes estén representados mediante anotaciones electrónicas en cuenta, por lo que una interpretación literal de la norma significaría una limitante en varios de los casos.

Por otra parte, la Ley tampoco contempla el supuesto para el caso de sociedades mercantiles, las cuales muchos inversionistas utilizan para la gestión de su portafolio. En virtud de que las personas jurídicas no pueden heredar, el beneficio que otorga la Ley no podría ser aprovechado. También, se omite cuáles son las consecuencias si el beneficiario renuncia al legado o es indigno, lo cual es perfectamente posible; sin embargo, no se regula con esta reforma.

Sin duda alguna, son muchas las interrogantes que surgen a partir de los recientes cambios normativos. Por lo tanto, será las situaciones de hecho y la interpretación jurídica las que vayan marcando el camino en cuanto a la designación de beneficiarios de títulos valores.

En caso de tener consultas o requerir apoyo con respecto a los alcances de la Ley, nos puede contactar al correo info@colbs.legal y con todo gusto le asistiremos.